Entre
las seis regiones biogeográficas del planeta,
la Neotropical (América
Central y América del Sur) destaca por presentar
los niveles más altos de biodiversidad, motivo
por el que ha sido históricamente uno de
los principales objetivos de los naturalistas de
todo el mundo. Entre la variedad de riquísimos
ecosistemas que alberga el Neotrópico, el
Pantanal es uno de los más
sobresalientes. Con mayor área que los Llanos
de Venezuela, constituye la mayor superficie inundable
de la Tierra, ocupando aproximadamente una extensión
de 200.000 Km2, formada por los sedimentos
erosionados desde las sierras que lo rodean y transportados
por el río Paraguay y sus afluentes. El 80
% de este enorme humedal se encuentra en territorio
brasileño, en los estados de Mato Grosso
y Mato Grosso do Sul. El resto ocupa la zona fronteriza
contigua de Bolivia y Paraguay.
Ecológicamente,
se trata de una sabana, donde predominan
las áreas abiertas y la vegetación
dispersa, con islas diseminadas de densa floresta.
Estos sistemas son, sin lugar a dudas, los más
privilegiados para la observación de la fauna,
ya que en el caso de otros riquísimos hábitats
de vegetación muy densa, como la selva amazónica,
esto se convierte en un objetivo bastante más
complicado. A diferencia de las sabanas africanas,
las neotropicales son húmedas, presentando
una inundación prácticamente completa
durante seis meses, y un paisaje seco con lagunas
dispersas y ríos durante los otros seis.
La gran disponibilidad de agua y el clima tropical
disparan los niveles de diversidad biológica
en todas las épocas del año.
La altitud
media de la planicie es de unos 100 m sobre el mar,
y el nivel del agua del humedal varía en
función de la estacionalidad e intensidad
de las lluvias. Con una pluviosidad media anual
de entre 1000 y 1400 mm, el año se divide
en dos estaciones bien diferenciadas: la
época de lluvias y la seca. La primera
ocurre desde noviembre hasta abril, pudiendo aumentar
el nivel de agua en 3 m de altura, permaneciendo
entonces el 80 % de la llanura inundada. Esto, además
de un espectáculo paisajístico y faunístico
único, otorga a la región los mayores
niveles de diversidad de vegetación acuática
del mundo. De mayo a octubre las lluvias cesan y
el nivel de agua desciende, quedando siempre lagunas
permanentes diseminadas por el territorio que aportan,
junto con los ríos, áreas de disponibilidad
de agua y alimento donde se acumulan masivas concentraciones
de fauna en estos períodos de sequía,
dando lugar a imágenes impresionantes que
pueden verse en pocos lugares del planeta. Especialmente,
en el caso de las aves acuáticas, que convierten
estas zonas de alimentación en objetivo imprescindible
para ornitólogos y fotógrafos.
Considerado
como unos de los ecosistemas más ricos en
flora y fauna que existen, alberga más de
3500 especies vegetales, 650 aves, 300 mamíferos,
480 reptiles y 400 peces. Ha sido reconocido
como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO. En Brasil está protegido como
Área de Preservación Ambiental y un
área de 1.400 Km2 fue declarada
Parque Nacional. La propia pista de tierra que lo
atraviesa en su zona norte, la Transpantaneira,
y sus constantes puentes de madera, están
protegidos igualmente por las leyes ambientales,
con la denominación de Rodovía Parque,
ya que constituye por sí misma en todo su
recorrido un punto caliente de biodiversidad.
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